José Hernández fue un gran poeta autodidacta, periodista, soldado y luchador federalista cuyo poema Martín Fierro, considerado un clásico nacional, canta la independencia, el estoicismo y el coraje de los gauchos.

Nació el 10 de Noviembre de 1834, en la Chacra de Pueyrredón, en el caserío de Perdriel, partido de San Martín, provincia de Buenos Aires. Su casa natal se ha convertido en Museo. Sus padres fueron Don Rafael Hernández y Doña Isabel de Pueyrredón, prima hermana de Juan Martín de Pueyrredón. A la edad de 4 años José ya leía y escribía, y cursó su escolaridad en el  Colegio de Don Pedro Sánchez.

Cuando tenía 9 años, a causa de una enfermedad y ya con su madre fallecida, los médicos recomendaron a su padre (capataz de las estancias de Rosas) que lo llevara a vivir al campo. Se trasladaron entonces al sur de la provincia, al poblado de Camarones. Fue allí donde entró en contacto con el estilo de vida, las costumbres, la lengua y los códigos de honor de los gauchos. Vive 9 años en el campo y tiene participación en varios enfrentamientos con los indios, que en aquel entonces ocupaban gran parte de la provincia de Buenos Aires.

En marzo de 1857 se instala en ciudad de Paraná, poco antes de recibir la noticia de que su padre ha muerto en el campo, fulminado por un rayo. Es en ésta ciudad de Paraná donde conoce a Carolina González del Solar, con quien se casa el 8 de Junio de 1863 y luego tiene 7 hijos: seis mujeres y un varón.

Con el correr de los años, José Hernández se transformó en un autodidacta, y a través de sus numerosas lecturas adquirió unas claras ideas políticas. Según su hermano menor, Rafael Hernández, una de las características más notables del poeta era el don de la elocuencia. Era capaz de improvisar versos y discursos en reuniones de amigos o en el Congreso. Su memoria era fuera de lo común y su voz potente resonaba en el recinto.

Entre 1852 y 1872, durante una época de gran agitación política en el país, defendió la postura de que las provincias no debían permanecer ligadas a las autoridades centrales, establecidas en Buenos Aires. En el año 1853 viste uniforme militar y combate en Rincón de San Gregorio contra las fuerzas del coronel rosista Hilario Lagos. Obedeciendo a sus ideales combatió luego bajo las órdenes de Urquiza, intervino en las batallas de Pavón y de Cepeda (1859) y luchó junto al caudillo López Jordán en la última rebelión gaucha contra el gobierno de Sarmiento, un desdichado movimiento que finalizó en 1871 con la derrota de los gauchos y el exilio de Hernández al Brasil.

Dos años más tarde, al regresar a la Argentina, continúa su lucha por otros medios, como la fundación del periódico “Revista del Río de la Plata”, en el que defendió posturas federalistas, la publicación de una serie de artículos en “El Argentino” y la edición del diario “El Eco” de Corrientes. Más tarde tendría la oportunidad de difundir sus ideas como legislador, ya que se desempeñó como Diputado (1879) y como Senador por la Provincia de Buenos Aires ( 1881).

Su inicio en la literatura fue con algunas composiciones poéticas cultas, sin mayor fortuna. Fue en la poesía gauchesca, de vigorosos perfiles y de tono genuinamente popular, donde encontraría su inspiración y legaría una obra genial. En 1863 escribe “Rasgos biográficos del general Ángel Peñaloza” (en donde narra la vida de éste famoso caudillo riojano y que es llamado “Vida del Chacho” a partir de la segunda edición), “Instrucción del Estanciero” (tratado sobre las posibilidades económicas del campo argentino con consejos para el hombre de estancia), la descripción gaucha “Los treinta y tres orientales” y varios escritos dispersos que fueron recopilados póstumamente en “Prosas del autor del Martín Fierro (1834-1886)”. El 28 de noviembre de 1872 el diario “La República” anuncia “El gaucho Martín Fierro” (Martín en honor de Martín Güemes) y lo publica en forma de entregas. En diciembre aparece editado por la imprenta “La Pampa”, precedida por una importante carta del autor a su amigo y editor Don José Zoilo Miguens. La obra comenzó a venderse en las zonas rurales. Era leída en grupo, en fogones o pulperías y su gran éxito se debió a que pintaba con veracidad las vicisitudes del gaucho y los paisanos se reconocían en la desgracia del protagonista. En 1879 se publica la continuación de la obra, llamada “La vuelta de Martín Fierro”, en una edición ilustrada por Carlos Clérice. Ambas partes conforman el “Martín Fierro”, extenso poema nativo calificado de obra maestra en su género, que logra la interpretación sociológica de una época y de una sociedad, aúna lo lírico, lo descriptivo, lo satírico y lo épico, alcanzando los caracteres de una epopeya.

El gran mérito de José Hernández fue el de llevar a la literatura la vida de un gaucho contándola en primera persona, con sus propias palabras e imbuido de su espíritu. En el gaucho, descubrió la encarnación del coraje y la integridad inherentes a una vida independiente. Ésta figura era, según él, el verdadero representante del carácter argentino. Curiosamente, lo que no consiguió en su actividad política lo obtuvo por medio de la literatura. A través de la poesía consiguió un gran eco para sus propuestas, y el Martín Fierro fue su más valiosa contribución a la causa de los gauchos.

El  21 de Octubre de 1886 muere en su quinta de Belgrano (Buenos Aires). Sus últimas palabras fueron: “Buenos Aires… Buenos Aires…”

En su homenaje, el 10 de noviembre (aniversario de su nacimiento) se festeja en la Argentina el Día de la Tradición.

 

 

Nada podemos agregar a este poema, el más importante de la Argentina. Sólo podemos agregar que estos libros que les acercamos, están engalanados con ilustraciones del magnífico artista marplatense Juan Carlos Castagnino.

 

Les acercamos, de este modo, las dos partes de la vida de este gaucho llamado Martin Fierro. 

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Eduardo Alberto Mallea nació en la ciudad de Bahía Blanca, Argentina, el 14 de agosto de 1903. Era hijo de Narciso Segundo Mallea y de Manuela Artiria.

El padre del escritor –nacido en San Juan y descendiente de Sarmiento– era médico y realizó sus estudios en Buenos Aires. Una vez recibido, ejerció su profesión en Benito Juárez y Azul (provincia de Buenos Aires) trasladándose luego a Bahía Blanca –a la sazón, la ciudad más importante del sur argentino– ubicada a unos 680 kilómetros de la Capital Federal. En 1907 la familia realizó un viaje a Europa.

Al regreso, en 1910, Eduardo fue inscrito en un colegio inglés en Bahía Blanca. En 1916 la familia se trasladó a Buenos Aires, donde Eduardo escribe sus primeros relatos y publica en 1920 el primer cuento “La Amazona”.

Tres años después, el diario La Nación le publicó Sonata de soledad. En 1926 aparecerán los Cuentos para una inglesa desesperada y un año después abandona los estudios de abogacía ingresando a la redacción del diario La Nación del cual sería por muchos años el director del suplemento literario. La Revista de Occidente le publica en 1932 la novela La angustia.

En 1936 se edita La ciudad junto al río inmóvil y en 1937 la editorial Sur publica en Buenos Aires su obra más importante como ensayo interpretativo de la realidad social y espiritual del país: Historia de una pasión argentina.

En 1940 se publica la novela La bahía de silencio y un año después sale a la luz otra obra suya con el bíblico título: Todo verdor perecerá. 

En 1941 se publica su libro de ensayos: El sayal y la púrpura.

En el libro que presentamos a Ustedes, Historia de una pasión argentina, la inquietud intelectual de Eduardo Mallea tiene a su propio pueblo como materia prima. A partir de una ceremoniosa y lúcida reflexión, dos aspectos de la realidad -la Argentina “visible” y la “invisible”- son enfrentados dialécticamente, de acuerdo con la búsqueda minuciosa de sutilezas y matices. Sin desfallecer ante las dificultades, Mallea logra una representación exaltada y compleja que corresponde rigurosamente a esa “pasión argentina” del título. Hay una actualidad permanente en estas reflexiones.  Surge ante el lector un país en cierto modo nuevo, un país esencial: la Argentina del “pueblo silencioso y dramático en su no hablar y estarse haciendo”.

Murió en Buenos Aires en 1982.

 

Les dejamos para que lean y relean uno de los ensayos más claros sobre nosotros mismos.

 

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Tener la escencia de lo narrativo pareciera constituir el propósito primordial de esta exelente y larquísima antología, recopilada por estos dos inperdibles de la liteteratura nacional y universal.

Los textos más variados, de distintas épocas y lugares y autores diversos, desde Chuang Tzu y Las mil y una noches, hasta Max Jacob y Martin Buber se dan sita en estas páginas, que a no dudarlo los deleitarán con su sutil encanto y su noble escritura.

“Lo escencial de lo narrativo está, nos atrevemos a pensar, en estas piezas, lo demás es episodio ilustrativo, análisis sicológico, feliz o inoportuno adorno verbal”, dicen Bioy Casares y Borges en el prólogo escrito el 29 de julio de 1953,

Es verdad estos no són cuentos de autores argentinos exclusivamente, si bien encontrarán autores nacionales entre sus páginas, pero creemos que no puede pasarse por alto la elección de esos autores, que a gusto de los recopiladores, acercan lo más sublime del cuento breve y del enunciado extraordinario.

Una antología de cuentos que no podemos dejar de disfrutar, como lo hicieron Borges y Bioy Casares al concretarla.

Esta mera acción, la recopilación, realizada por estos dos grandes escritores le da una entidad suficiente a la misma para que, desde nuestro criterio, hoy se la acerquemos a ustedes.

He aqui pues los mejores cuentos breves y extraordinarios, recopilados por dos extraordinarios y por suerte, de no breve existencia en nuestros gustos, autores argentinos.

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Pedro Bonifacio Palacios, nació en San Justo, provincia de Buenos Aires el 13 de mayo de 1854.

De familia muy humilde, amante de la pintura. Escribió con el pseudónimo de Almafuerte.

Se dedicó a la enseñanza en la provincia de Buenos Aires, a pesar de no tener título habilitante (lo que le costó a la larga su puesto), durante el gobierno de Sarmiento y por sus poemas contra gobernantes fue destituido de su trabajo.

A pesar de estos inconvenientes gozaba de gran reputación gracias a sus textos publicados en los diarios. Trabajó para el diario el “Pueblo”.

También fue bibliotecario y Traductor de la Dirección General de Estadísticas de la misma Provincia.

No quiso aceptar ningún empleo público, ya que el mismo criticaba duramente a quienes vivían a expensas de los impuestos de la gente.

Muy venerado por la juventud, recibió del Congreso Nacional una pensión vitalicia, por su trabajo. Pero no llegó a cobrarla, ya que el fin de su vida lo alcanzó antes. Falleció el 28 de Febrero de 1917 en la ciudad de La Plata, provincia de Buenos Aires.

Sus composiciones, que reciben el nombre de milongas, son de un tono predicativo. Evangélicas (1915) fue la obra más representativa de su estilo. Obras principales: Lamentaciones (1906), Poesías (1917), Nuevas Poesías (1918), Milongas clásicas, Sonetos medicinales y Dios te salve. Discursos (1919), Todas publicas luego de su muerte en el año 1917 en Buenos Aires.

De éste carnal poeta les acercamos una antología casi completa de sus poemas. Saboreenlos.

 

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La realidad es que si bien no se trata de lliteratura como podríamos considerar a Miguel Cané, o Marechal, o Borges, o Celedonio Fernandez, esta tira que comenzó como una pauta publicitaria de la fábrica de electrodomésticos Mansfield está metida dentro de la lectura nacional aún para las nuevas generaciones.

Los diarios de la época intuyeron esa intención publicitaria y nunca accedieron a publicarla, hasta que en septiembre de 1964, el 29 de ese mes para más exactitud, la por entonces revista política Primera Plana, merced a las acciones de Julián Delgado, periodista amigo de Joaquín Salvador Lavado Tejón, Quino, que le pidió las tiras y comenzó a publicarlas. Así nació Mafalda.

Mafalda, los progenitores de esta niña de pensamientos precoces, y un comerciante, Manuel, inspirado en el padre del propio Delgado, fueron de manera exclusiva, los primeros personajes de la tira.

Un 19 de enero de 1965, se incorpora Felipe, fiel reflejo del mismo Quino. Tímido, amable, como no queriendo molestar. Alguna vez Quino dijo de Felipe que era el personaje con el que más se identificaba.

29 de marzo de 1965: aparece Manolito Gorreiro. Tres meses más tarde aparece Susana Clotilde Chirusi. Esto todo a modo de pequeña biografía de los principales personajes de la tira.

En fin, les acercamos, más por gusto personal que por cualquier otra excusa, el libro Todo Mafalda, del genial Quino, que no es literatura en el sentido estricto de la palabra pero sí es, y esto es ineludible, un clásico nacional.

Rían, reflexionen, y piense que actuales son sus expresiones, a casi 35 años de su última aparición. Fue el 25 de junio de 1973.

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Rayuela, aparecida por primera vez en 1963, es la novela más trascendental de Cortázar. Considerada como una de las novelas más influyentes de la literatura hispanoamericana contemporánea; supone la consolidación de un estilo personalísimo, rebelde y paródico, donde el lector asiste al destino de personajes que circulan entre las páginas evitando la predeterminación propia de la novela tradicional.

 

Esta genial novela de Cortázar, para leerla y releerla es lo que hoy les acercamos.

 

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Honorio Bustos Domecq, al igual que el menos conocido Benito Suárez Lynch, es uno de los autores de relatos policiales más particulares del género. Un personaje de ficción que escribe ficción y ha nacido de dos padres reales de alto linaje literario. Los resultados de la colaboración entre Borges y Bioy fueron extraordinariamente pródigos. Juntos realizaron varias antologías de poesía y de relatos, crearon la revista “Destiempo”, dirigieron los comienzos de la legendaria colección de novela policial “El séptimo círculo” y hasta escribieron juntos varios guiones cinematográficos. Pero el fruto más notable de esa colaboración fue el nacimiento de otro escritor bautizado con el pomposo nombre de Honorio Bustos Domecq, a expensas de los apellidos de un bisabuelo de Borges (Bustos) y de un bisabuelo de Bioy (Domecq). Este tercer autor, escribe tan barrocamente como su nombre lo anuncia, y parodia al mismo tiempo los relatos policiales de Chesterton y el habla de los argentinos. Honorio Bustos Domecq firmó dos libros memorables, capaces de provocar una carcajada por renglón: “Seis problemas para don Isidro Parodi” (1942) y “Crónicas de Bustos Domecq” (1967). Lo curioso es que este hijo de dos hombres, es sindicado por su biógrafa, Adelma Badoglio, como nacido en Pujato, provincia de Santa Fe, República Argentina. La prensa rosarina recoge sus primeros escritos a la temprana edad de diez años. Destacado polígrafo, ocupó cargos vinculados a la enseñanza. Distinto de ambos padres, sin embargo es posible descubrir reminiscencias de ambos. El tono trágico de uno y la parodia satírica del otro. La burla que esconde el dolor, la felonía y la tragedia “ligerizada” definen a Bustos Domecq de un modo particular.La prensa anglo-francesa, no ha considerado a Bustos Domecq con el mismo entusiasmo que a sus “padres”, probablemente por las dificultades lingüísticas que ofrecía su traducción en virtud del tono “local” que utiliza en sus narraciones.Emir Rodriguez Monegal en cambio, lo analizó en su ensayo Dos cuentistas argentinos adjudicando a Bustos Domecq el apelativo de “Biorges”.Lo cierto es que su divulgación está muy lejos del interés que han suscitado por separado sus creadores, entre otras cosas probablemente por las ediciones poco numerosas de las obras de Bustos Domecq, y por el peso de los nombres individuales.

Sin embargo, es lamentable ese destino por el tono satírico y humorístico de las tramas y el desarrollo estricto del género policial no siempre bien tratado por otros autores. Es, por otra parte, tal cual lo refiere “Biorges”, un ejemplo del porteño con todos sus prejuicios, picardías, ternuras y bajezas, pues a pesar de ser santafecino ha vivido siempre en Buenos Aires.


 

De la unión de estos dos magníficos autores hoy les acercamos “Seis problemas para Don Isidro Parodi”. Disfrútenlo.

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Alejandro Ricardo Dolina nació en Baigorrita, Partido de General Viamonte, Provincia de Buenos Aires, el 20 de mayo 1945, y pasó su primera infancia en el barrio granbonaerense de Caseros. Estudió música y literatura desde la juventud. Aunque siempre ha evitado discutir su vida privada, a menudo ha contado anécdotas que ocurrieron durante su juventud en compañía de músicos y juerguistas profesionales.A principios de los años 1970, Dolina inició su carrera en publicidad y comenzó publicando artículos en la revista Satiricón, una revista cómica que por medio del humor comentaba sobre temas de la política, sociedad y estilo de vida del momento. En este período trabajó con Carlos Trillo, quien también trabajaba en publicidad y que luego se convertiría en un exitoso escritor de historietas.En 1978, luego de que la revista Satiricón fuera clausurada por el gobierno de Isabel Perón, Dolina comenzó a escribir para la Revista Humor, revista que fue a partir de ahí mucho más cuidadosa en cuanto al contenido publicado para evitar correr el mismo destino que Satiricón. Durante esos años, Dolina (de convicciones peronistas) se dedicó a escribir sobre temas como el honor, el amor, la amistad, e inventó una mitología centrada en personajes como el Ángel Gris de Flores, el escritor ficticio Manuel Mandeb y un puñado de otros personajes. Posteriormente esas historias fueron publicadas en el libro “Crónicas del Ángel Gris” en 1987 y más tarde transformadas en un musical.Con el advenimiento de la democracia en 1983, Dolina comenzó a conducir un programa que se emitía por Radio El Mundo con el título de “Demasiado tarde para lágrimas”.Usando el mismo nombre, el programa se trasladó años después a Radio Rivadavia, y después a una radio FM con el nombre de “El ombligo del mundo”. Más tarde el programa pasó a Radio Continental, cambiando su nombre por motivos contractuales por “La Venganza será Terrible” (durante un año el programa se mudó a Radio Del Plata). A finales del 2006, el programa se trasladó una vez más, esta vez para ser transmitido por Radio 10 desde comienzos del 2007. Por su trabajo en este programa Dolina fue nominado como conductor al Premio Konex en 1991.Como escritor, Dolina también ha publicado varios libros:En 1987 escribió el libro “Crónicas del Ángel Gris”, recopilación de una serie de artículos publicados en la revista “Humor Registrado”. Publicó la editorial de esta misma revista, la hoy desaparecida Ediciones de la Urraca. En 1995 empezó a Grabar “Lo que me costó el amor de Laura”, opereta criolla, la que publica en 1998. El mismo año la estrena en teatro. En 1996 decide renovar sus “Crónicas del Angel Gris”, cambiando de editorial (Colihue), agregando nuevos capítulos, suprimiendo otros, y reformando algunos. En 1999, Colihue publica “El libro del fantasma”. En 2004, el Grupo Editor Planeta publicó en su colección de bolsillo “Biblioteca Alejandro Dolina” las “Crónicas” y “El libro del fantasma”. En 2005, el Grupo Editor Planeta publicó “Bar del infierno”, su libro más reciente. Además, Dolina grabó algunos “Radiocines”, pequeñas obras radioteatrales paródicas emitidas en su programa de radio que fueron especialmente vueltas a grabar para una versión en CD.También es autor de las comedias musicales “El barrio del Ángel Gris” (que obtuvo el premio Argentores en 1990) y “Teatro de Medianoche” (que protagonizó él mismo como actor y cantante).En el 2003 realizó el ciclo televisivo Bar del Infierno, y luego en el 2004 editó el CD Tangos del Bar del Infierno.Dolina ha sido siempre reconocido por su vasto conocimiento de tango clásico, y es él mismo pianista, cantante y compositor. Pese a nunca haber grabado como solista, en 1998 produjo y cantó para su Opereta Criolla titulada “Lo que me costó el amor de Laura”, en compañía de Joan Manuel Serrat, Mercedes Sosa, Ernesto Sábato, Les Luthiers, Horacio Ferrer, Sandro, Julia Zenko, Juan Carlos Baglietto y otros artistas.Su programa de radio es líder en su franja horaria desde el primer año de emisiones, con un encendido superior al 50% de los receptores. Considerado ya un clásico de la radiofonía del Río de la Plata, cuando sale de Buenos Aires llena todos los auditorios donde se presenta.Según dice el mismo Dolina “es extraño como se sostiene una audiencia numéricamente tan grande en un pais donde se supone que no se lee, cuando para entender mi programa al menos hay que haber hojeado dos libros”.Su labor diaria es tanto una invitación a la historia y la literatura como al surrealismo. Logra hacer prosa tanto de un fragmento de la Odisea como de un decálogo de consejos para quitar mejor las manchas de la ropa.

Su capacidad de improvisación asombra día a día. Es recurrente su referencia al amor, y en especial al amor frustrado, base fundamental de todo lo que pueda considerarse arte. La mujer tiene un rol fundamental en su discurso, y aún en sus motivaciones al punto de afirmar que “todo lo que hago lo hago para levantar minas”. Maneja como pocos el idioma castellano, un hecho más que valorable en medio de un aluvión de locutores y periodistas amigos de las frases hechas, las engolaciones afeminadas, y la incapacidad de hilar más de dos oraciones seguidas sin repetir conceptos o muletillas.

Les acercamos el que para nosotros es el mejor de sus libros.

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Nació en la ciudad de Buenos Aires el 3 de mayo de 1930, en la calle Canning al 300 en Villa Crespo, barrio de fuerte identidad judía. Fue el tercer hijo (el único nacido en Argentina) de un matrimonio de inmigrantes judíos ucranianos, José Gelman y Paulina Burichson. Aprendió a leer a los 3 años y pasó su infancia andando en bicicleta, jugando al fútbol y leyendo. Desde niño es simpatizante de Atlanta, el club de fútbol del barrio, donde años después le pondrían su nombre a la biblioteca, algo que él considera «el homenaje más grande de su vida». Comenzó a escribir poemas de amor cuando tenía ocho años y publicó el primero a los once (1941) en la revista Rojo y Negro. Realizó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional Buenos Aires. A los quince años ingresó a la Federación Juvenil Comunista. En 1948 inició estudios universitarios de Química en la Universidad de Buenos Aires, abandonando poco después para dedicarse plenamente a la poesía. El grupo “El pan duro” y la nueva poesía (1955-1967). En 1955 fue uno de los fundadores del grupo de poetas El pan duro, integrado por jóvenes militantes comunistas que proponían una poesía comprometida y popular y actuaban cooperativamente para publicar y difundir sus trabajos. En 1956 el grupo decidió publicar su primer libro, Violín y otras cuestiones. En 1959, a raíz de la Revolución Cubana comenzó a adherir a la posibilidad de la lucha armada en Argentina y a disentir con la postura del Partido Comunista. En 1963, durante la dictadura de Guido, fue encarcelado con otros escritores por pertenecer al Partido Comunista en el marco del plan represivo CONINTES, hecho que provocó movimientos de solidaridad y publicaciones de sus poemas en protesta por su detención. Luego de ser liberado abandonó el Partido Comunista para comenzar a vincularse a sectores del peronismo revolucionario. Con otros jóvenes que también habían abandonado el Partido Comunista como José Luis Mangeri y Juan Carlos Portantiero formó el grupo Nueva Expresión y la editorial La Rosa Blindada que difundía libros de izquierda rechazados por el comunismo ortodoxo. En 1967, durante la dictadura militar autodenominada Revolución Argentina (1966-1973) se integró a las recién formadas Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), de orientación peronista-guevarista, que a partir de 1974 se fusionaría con otras organizaciones guerrilleras peronistas como Montoneros y Descamisados. En 1966 comenzó a trabajar como periodista. Se desempeñó como jefe de redacción de la revista Panorama (1969), secretario de redacción y director del suplemento cultural del diario La Opinión (1971-1973), secretario de redacción de la revista Crisis (1973-1974) y jefe de redacción del diario Noticias (1974). En 1975 fue enviado por Montoneros al exterior para hacer relaciones públicas y denunciar internacionalmente la violación de derechos humanos en la Argentina, durante el gobierno de Isabel Perón (1974-1976). En esa situación se encontraba cuando se produjo el golpe de estado del 24 de marzo de 1976 que inició la dictadura militar autodenominada Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983), e impuso un régimen de terrorismo de estado que causó la desaparición de 30.000 personas. El 26 de agosto de 1976 fueron secuestrados sus hijos Nora Eva (19) y Marcelo Ariel (20), junto a su nuera María Claudia Iruretagoyena (19), quien se encontraba embarazada de siete meses. Su hijo y su nuera desaparecieron, junto a su nieta nacida en cautiverio. En 1978, averiguó a través de la Iglesia Católica que su nuera había dado a luz, sin poder precisar dónde ni el sexo. La investigación sobre la suerte de su nuera y su nieta fue bloqueada intencionalmente por el gobierno uruguayo a pesar de la presión internacional, hasta la asunción del presidente Jorge Batlle en 2000, año en el cual se reunió con su nieta. Salvo una breve entrada clandestina a la Argentina en 1976, Gelman permaneció exiliado en el exterior residiendo alternativamente en Roma, Madrid, Managua, París, Nueva York y México y trabajando como traductor de la UNESCO. Las gestiones de Gelman lograron el primer repudio publicado en 1976 el diario en Le Monde a la dictadura argentina realizado por varios jefes de gobierno y de la oposición europeos, entre ellos Francois Mitterrand y Olof Palme.[6] En 1977 adhirió al recientemente creado Movimiento Peronista Montonero, aunque ya con graves disidencias con su conducción. En 1979 decidió abandonar Montoneros por estar completamente en desacuerdo con el verticalismo militarista del movimiento, exponiendo sus razones en un artículo publicado en Le Monde en febrero de 1979. En respuesta Montoneros acusó a Gelman de traición y lo condenó a muerte. En 1980 volvió a publicar un libro después de siete años, con el título de Hechos y relaciones, al que le seguirán Citas y comentarios (1982), Hacia el Sur (1982) y Bajo la lluvia ajena (notas al pie de una derrota) (1983). Luego de la Guerra de Malvinas (1982), el 10 de diciembre de 1983 los militares abandonaron el gobierno, asumiendo el gobierno democrático de Raúl Alfonsín. Juan Gelman sin embargo no pudo volver a su país debido a las causas judiciales que se mantuvieron abiertas contra él por su pertenencia a una organización guerrillera, en las que se ordenó su captura. Escritores de todo el mundo protestaron por la persecución de la que era objeto Gelman en la Argentina, entre ellos Gabriel García Márquez, Augusto Roa Bastos, Juan Carlos Onetti, Alberto Moravia, Mario Vargas Llosa, Eduardo Galeano, Octavio Paz, etc. La presión internacional tuvo éxito y a comienzos de 1988 la justicia dejó sin efecto la orden de captura, tras lo cual volvió a su país en junio, luego de trece años de estar ausente. Pese a ello, Gelman decidió radicarse en México. En lo que quedaba de la década del 80 publicó La junta luz (1985), Interrupciones II (1986), Com/posiciones (1986), Eso (1986), Interrupciones-I e Interrupciones-II (1988), Anunciaciones (1988) y Carta a mi madre (1989). El 8 de octubre de 1989 fue indultado por el presidente Carlos Menem, junto a otros 64 ex integrantes de organizaciones guerrilleras. Juan Gelman rechazó la medida y protestó públicamente contra ella a través de una nota publicada en el diario Página/12: “Me están canjeando por los secuestradores de mis hijos y de otros miles de muchachos que ahora son mis hijos”.

El 7 de enero de 1990 el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó los restos de su hijo Marcelo, encontrados en un río de San Fernando (Gran Buenos Aires), dentro de un tambor de grasa lleno de cemento. Se determinó también que había sido asesinado de un tiro en la nuca. En 1998, al averiguar que su nuera había sido trasladada al Uruguay donde había dado a luz a una niña, exigió la colaboración de los estados argentino y uruguayo en la investigación con el fin de hallar a su nieta. Gelman se encontró especialmente con la oposición a investigar del presidente de Uruguay Julio María Sanguinetti, con quien entabló un debate público, en el que volvió a ser apoyado por destacados intelectuales y artistas como Günter Grass, Joan Manuel Serrat, Darío Fo, José Saramago, Fito Páez. Nuevamente la presión internacional dio resultado y en el año 2000, al mes de asumir el nuevo presidente de Uruguay, Jorge Batlle, la nieta de Gelman, de nombre Andrea (Andreíta la menciona el poeta en varios poemas) había sido encontrada. Luego de verificar su identidad, la joven decidió tomar los apellidos de sus verdaderos padres, para llamarse María Macarena Gelman García. En 1999 Gelman también le exigió públicamente al Jefe del Ejército Argentino, general Martín Balza, la investigación del secuestro y asesinato de su hijo, aportándole el nombre y documentación sobre el responsable inmediato del crimen, el general Eduardo Rodolfo Cabanillas. Gelman lucha aún por encontrar los restos de su nuera María Claudia Iruretagoyena. Se ha fijado 2008 para llevar a juicio oral y público a los militares y civiles que dieron muerte Marcelo Ariel y otras cuatro personas, además de ser responsables de secuestros y torturas de otros 60 ciudadanos en el centro clandestino de detención Automotores Orletti.

En la década del 90 publicó Salarios del impío (1993), La abierta oscuridad (1993), Dibaxu (1994), Incompletamente (1997), Ni el flaco perdón de Dios/Hijos de desaparecidos, coautor con su esposa Mara La Madrid (1997), Prosa de prensa (1997) y Prosa de prensa (1999).  Desde el año 2000. En la primera década del siglo XXI publicó Tantear la noche (2000), Valer la pena (2001), País que fue será (2004), Oficio ardiente (2005), Miradas (2006) y Mundar (2007). Ha recibido varios premios: “Boris Vian” (1987), Nacional de Poesía argentino (1997), Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo (2000), el Iberoamericano de Poesía “Pablo Neruda” (2005) y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2005). El 29 de noviembre de 2007 fue galardonado con el Premio Cervantes, el más prestigioso de la literatura en español. Actualmente, Juan Gelman vive en México y es columnista del periódico argentino Página/12.

 

 De su vasta producción posteamos hoy una antología poética publicada en 1997. Esperamos la disfruten.

 

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Nació en General Villegas, Provincia de Buenos Aires, el 28 de diciembre de 1932.  Vivió hasta los trece años en su pueblo natal. Debido a que allí no había colegio secundario, en 1946 sus padres lo trasladaron a la ciudad de Buenos Aires donde cursó sus estudios de bachiller en el Colegio Ward de Ramos Mejía. En 1950 se inscribió en la Facultad de Arquitectura y en 1951 cambió por Filosofía y Letras. En 1956 viajó a Roma, Italia con la ayuda de una beca y estudió cine en el Centro Sperimentale di Cinematografía. Se trasladó a Londres y Estocolmo donde enseñó italiano y español. Fue en estas ciudades donde escribió sus primeros libretos para cine. Entre 1961 y 1962 trabajó como asistente de dirección de cine en Buenos Aires y Roma. Más tarde se mudó a Nueva York, donde inició su primer novela, La traición de Rita Hayworth. La concluyó en 1965, pero no pudo publicarla hasta 1968. En 1965 participó en el Concurso Biblioteca Breve de la Editorial Seix Barral, siendo finalista con La traición…. Sin embargo no alcanza para que sea publicada. Esta novela, ambientada en un pueblo cuyo nombre en la ficción es Coronel Vallejos, claramente inspirado en su General Villegas natal, adelanta las características fundamentales de la obra de Puig: experimentación narrativa (a partir de la utilización de técnicas como montaje, desplazamiento, asociación de ideas) y empleo de formatos y estereotipos provenientes de géneros considerados “menores”, tales como folletín, radioteatro sentimental, telenovela, etc. Regresó a Buenos Aires en el 1967, año en el que escribió Boquitas Pintadas, novela que fue publicada en 1969 y llevada al cine en 1970 por Leopoldo Torre Nilsson. Esta novela se presenta como un “folletín en dieciséis entregas” y convirtió a Puig en un escritor de renombre en la Argentina. En 1973 publicó The Buenos Aires Affair, novela prohibida por el gobierno. Además de la prohibición oficial, Puig era amenazado constantemente, por esta razón decidió trasladarse a México en donde terminó El beso de la mujer araña en 1976. El beso… cuenta la historia de dos prisioneros que comparten una celda en la Argentina de la dictadura. Uno de ellos es un militante de una organización revolucionaria y el otro un homosexual afeminado acusado de corrupción de menores. Ambos traban una relación compleja cuyo trasfondo poético alimentado por el cine y la fantasía, los hace explorar los límites de roles y convencionalismos sociales. La novela le otorgó a su autor reconocimiento internacional. Entre 1978 y 1980 vivió en Nueva York, donde dictó cursos de escritura creativa en la Universidad de Columbia. En 1979 publicó Pubis angelical, que fue llevada al cine por Raúl de la Torre y que fue un best seller en España. En 1981 se radicó en Río de Janeiro, Brasil, y en 1985 hizo una adaptación para cine de El beso de la mujer araña, que fue filmada por el argentino Héctor Babenco. Esta novela también se convirtió en una comedia musical de gran éxito en Broadway, en una ópera con música del alemán Hans Werner Henze y en una obra de teatro escrita por el propio Puig.  En 1980 publicó la novela Maldición eterna a quien lea estas páginas, inspirada en sus últimos años neoyorquinos. En 1982 terminó la que probablemente haya sido su obra más compleja: Sangre de amor correspondido. En 1988 publicó su novela Cae la noche Tropical, y un año después regresó a México, a la ciudad de Cuernavaca. Un año después de su llegada México, falleció a la edad de 57 años el día 22 de julio de 1990. Dejó inconclusa la novela Humedad relativa: 95%. La obra de Puig, enmarcada en el llamado arte pop que irrumpió en la escena artística durante los años sesenta, se valora actualmente como una de las más originales del siglo XX. Murió en Cuernavaca, México, el 22 de julio de 1990.

Les acercamos a ustedes queridos amigos El beso de la mujer araña.

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