Eduardo Alberto Mallea nació en la ciudad de Bahía Blanca, Argentina, el 14 de agosto de 1903. Era hijo de Narciso Segundo Mallea y de Manuela Artiria.
El padre del escritor –nacido en San Juan y descendiente de Sarmiento– era médico y realizó sus estudios en Buenos Aires. Una vez recibido, ejerció su profesión en Benito Juárez y Azul (provincia de Buenos Aires) trasladándose luego a Bahía Blanca –a la sazón, la ciudad más importante del sur argentino– ubicada a unos 680 kilómetros de la Capital Federal. En 1907 la familia realizó un viaje a Europa.
Al regreso, en 1910, Eduardo fue inscrito en un colegio inglés en Bahía Blanca. En 1916 la familia se trasladó a Buenos Aires, donde Eduardo escribe sus primeros relatos y publica en 1920 el primer cuento “La Amazona”.
Tres años después, el diario La Nación le publicó Sonata de soledad. En 1926 aparecerán los Cuentos para una inglesa desesperada y un año después abandona los estudios de abogacía ingresando a la redacción del diario La Nación del cual sería por muchos años el director del suplemento literario. La Revista de Occidente le publica en 1932 la novela La angustia.
En 1936 se edita La ciudad junto al río inmóvil y en 1937 la editorial Sur publica en Buenos Aires su obra más importante como ensayo interpretativo de la realidad social y espiritual del país: Historia de una pasión argentina.
En 1940 se publica la novela La bahía de silencio y un año después sale a la luz otra obra suya con el bíblico título: Todo verdor perecerá.
En 1941 se publica su libro de ensayos: El sayal y la púrpura.
En el libro que presentamos a Ustedes, Historia de una pasión argentina, la inquietud intelectual de Eduardo Mallea tiene a su propio pueblo como materia prima. A partir de una ceremoniosa y lúcida reflexión, dos aspectos de la realidad -la Argentina “visible” y la “invisible”- son enfrentados dialécticamente, de acuerdo con la búsqueda minuciosa de sutilezas y matices. Sin desfallecer ante las dificultades, Mallea logra una representación exaltada y compleja que corresponde rigurosamente a esa “pasión argentina” del título. Hay una actualidad permanente en estas reflexiones. Surge ante el lector un país en cierto modo nuevo, un país esencial: la Argentina del “pueblo silencioso y dramático en su no hablar y estarse haciendo”.
Murió en Buenos Aires en 1982.
Les dejamos para que lean y relean uno de los ensayos más claros sobre nosotros mismos.
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